Cómo conservar tus Joyas.

En general, las joyas son muy apreciadas por su valor y belleza y aún más por nosotros mismos si somos los dueños, debido a que son objetos personales, regalos sentimentales o recuerdos de momentos especiales. De ahí nuestro miedo a poder estropearlas cuando las usamos. Por ello es importante seguir algunas pautas útiles que pueden alargar la vida de sus joyas infinitamente. Si mantenemos unos cuidados básicos, nuestras joyas siempre relucirán como el primer día.


Lo primero que debemos tener en cuenta es que hay distintos tipos de joyas y de distintos materiales. Así, los anillos y sortijas siempre se estropearán antes que unos pendientes o colgantes, simplemente por el lugar en el que los llevamos colocados. Evidentemente y normalmente, el roce de los dedos y manos en el día a día es mayor que el del resto del cuerpo. De igual forma, las joyas de oro son más resistente que las de plata, por lo que habrá que invertir un poco más de tiempo en estas últimas para que estén siempre como nuevas.


Además, independientemente del material del que estén construidas, podemos prestar algo de atención a factores externos que no varían. Por ejemplo, sabemos que el calor intenso y la exposición prolongada a la luz directa del sol acelera el desgaste del metal, permitiendo que pierda color o intensidad en su brillo; al igual que si usamos perfumes o aceites corporales. Por otro lado, practicar deporte puede ocasionar que se golpee, se pique o se doble, así que debemos quitárnoslo previamente. Asimismo, se debe tener en cuenta que si usamos varias piezas juntas, ya sea en la misma mano o en el mismo dedo, puede hacer que choquen y se rayen más fácilmente. Por último, en el caso de la plata, es aconsejable guardarla en un contenedor cerrado cuando no la estamos usando, para evitar que se oxide


En relación al oro y la plata, cuando éstos comienzan a ensuciarse, a perder brillo en el caso del oro, o a coger color en el caso de la plata, podemos lavarlos con agua tibia y jabón, usando como utensilio un cepillo de dientes blando y lo más importante, secándolos muy bien después con un paño suave o papel absorbente. Si el oro lleva piedras pegadas, es importante nunca sumergirlo en agua caliente pues podrían despegarse. Solo es recomendable en el caso en el que las piedras estén engarzadas. Para el oro con piedras pegadas usaremos agua fría.


A veces no es suficiente lavar las joyas con agua y jabón y necesitamos de un líquido mucho más potente para ello. Existen muchas marcas de este compuesto, el cual lo pueden adquirir en nuestra joyería o si pasan por nuestro comercio se la podremos pulir y dejársela para estrenar. Basta con sumergir el metal unos segundos en el líquido, lavarlos después en abundante agua, secarlo y listo. Este compuesto da brillo al oro y elimina el color oxidado de la plata. Pero nunca podemos abusar de este líquido en el caso de la plata pues podría llegar a perder su brillo natural y nunca podremos usar este líquido en el caso del oro si éste contiene piedras blandas como perlas, turquesas, corales, etc.


Además, es bueno saber que cuando las piezas están muy rayadas, nuestra joyería se puede encargar de pulirlas y dejarlas como nuevas otra vez. Y si son de oro blanco y el rodio ya ha perdido su color, bastará con darle un baño de rodio y pulirlo.
Recuerda siempre que cada joya es única y diferente y si necesitas informarte sobre los cuidados de alguna en particular, siempre puedes llamarnos y te especificaremos aún más. Si nos acordamos de llevar a la práctica estos pequeños trucos y consejos, podemos conseguir que nuestras joyas más preciadas luzcan como siempre y para siempre, igual que el primer día.

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